Inhalando hasta tu vientre Imprimir E-mail
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Escrito por Lea Hamann   
Martes, 13. Octubre 2009

Quisiera decirte que estoy confundida acerca de sólo una cosa… porque hablas acerca de sentir el vientre mientras se respira… Y bueno, toda la energía amorosa que siento ahora cuando estoy tranquila está en mi corazón. Y cuando respiro siento está gran energía dentro de él, pero nunca le he puesto atención a mi vientre… ¡Tal vez eso es lo que estoy haciendo mal!!

Nunca he tomado clases de meditación o cosas por el estilo, siempre he sido… digamos que una persona autodidacta, así que verdaderamente no sé nada sobre dónde sentir mi energía o cómo respirar. Leí lo que usted escribió en su sitio web sobre los tres pasos a la respiración y lo he hecho, pero como dije anteriormente, nunca le he puesto ninguna atención a lo que está pasando dentro de mi vientre. ¿De aquí es de donde viene la energía femenina? Y lo que siento dentro de mi corazón ¿qué?

Por cierto… cuando estaba leyendo lo que María Magdalena dijo sentí esta enorme energía en mi corazón e incluso más cuando repetía: “Estoy recibiendo esta Nueva Energía.” Fue increíble. Tengo tantas cosas en mi cabeza… ¡lo siento! La cosa es que nadie nunca me ha contestado antes como lo ha hecho usted.

Cuando el alma de nosotros está fluyendo hacia nuestro cuerpo justo después de haber nacido, lentamente se sumerge más profundo. Yo lo veo como una tierna niebla asentándose en nuestro cuerpo, vivificándonos y llenándonos de energía. Respiro a respiro acercamos nuestra energía álmica a nuestro cuerpo. Desafortunadamente muchas personas experimentan cosas muy traumáticas durante su infancia. Cuando sentimos gran dolor, soledad, ser rechazados o abandonados, tendemos a dejar de respirar profundamente hacia nuestro vientre. Le enviamos la señal a nuestra alma: ¡Detente, no te acerques más! ¡Aquí es horrible! Entonces detenemos nuestro desarrollo natural. Interrumpimos un proceso natural.

Incluso puedes revisar esta interrupción. Acuéstate completamente de espaldas y deja que tu respiración se suavice. Coloca una mano en tu vientre (donde está tu ombligo) y siente la subida y la bajada de tu vientre mientras respiras. ¿Cuánto está tu vientre abierto y fluyendo con tu respiración? ¿Alguna vez has visto respirando a un bebé que duerme? ¿Sube tu vientre tantísimo como el vientre de un recién nacido? Mi vientre era mucho como un cartón de piedra cuando sentí mi respiración por primera vez. A lo largo de los años se ha ablandado con muchas respiraciones amorosas.

Separados del flujo de nuestra alma y de nuestra respiración (lo cual es lo mismo) cambiamos de un niño vibrante y vivo a un adulto hastiado y retraído. Experimentamos nuestras vidas estando en nuestras cabezas y hombros. Y la mayoría de las personas sí que nunca se conectan profundamente en su vientre. Así que somos como casas sin bases, come árboles sin troncos ni raíces fuertes. Las cosas pequeñas nos afectan, nos sacan de equilibrio y constantemente nos sentimos temerosos, fríos y solos.

Lo que he aprendido hasta ahora trabajando con la energía femenina es que el desarrollo de un ser humano verdaderamente empieza cuando estamos lo suficientemente abiertos para vivir en nuestros vientres. Porque cuando ocupamos nuestro centro y nos reconectamos con nuestra alma dejamos de sentirnos solos e indefensos. Nos aquietamos y aprendemos a canalizar nuestra energía por nuestros cuerpos de una manera natural y grácil. Ya no tenemos que decir: Mi cabeza o mi corazón está estallando – somos capaces de dejar que la energía fluya por nosotros más fácilmente. Incluso nuestra abundancia comienza a fluir más fácilmente porque no hay tanta desconexión ocurriendo en nuestras vidas. Estar descentrado y desconectado a nuestro vientre es una gran razón para ser pobres.

Otra razón para la gente de no dejar que su energía fluya hacia su vientre es que muchos han aprendido que sus vientres y todo debajo de nuestra cintura no es puro. Muchas religiones nos han hecho juzgar nuestro cuerpo y nuestra energía natural. Tantas personas eligen enfocarse solamente en sus corazones. No digo que esto esté mal de algún modo, sólo deseo enfatizar que nuestra verdadera fortaleza únicamente puede estar aquí y disponible para nosotros cuando habitamos totalmente nuestro cuerpo – no únicamente nuestra mitad superior. Muchas personas con las que trabajo nunca han sentido conscientemente a la energía fluyendo por sus piernas. Nunca se han sentido profundamente conectados a la tierra y a sus cuerpos. De algún modo están desarraigados. Para mí, la fuerza femenina vive en la quietud de nuestra parte baja del cuerpo. Pies, piernas, caderas y vientre pueden irradiar una energía tan maravillosa. No es sexual; simplemente es una energía natural, fuerte y suave a la misma vez.

Acerca de ser autodidacta: eso es maravilloso. Hay muchas personas allá afuera que no son muy amorosas. Es maravilloso caminar a la par de ellas y no escuchar cuando sus palabras son duras e hirientes (y vienen de la mente). Para mí, tuve que aprender a aceptar ayuda de personas que viven y respiran este amor álmico. Estas son a las personas que escucho, a las que les doy permiso de decirme verdades desagradables sobre mí. Pero me aseguro de que provengan del amor y apreciación para mí, no del juicio y la malicia. Alguien que no me ama no tiene permiso de decirme nada. Así que diría que mantengas tus puertas siempre cerradas al juicio pero siempre abiertas al apoyo amoroso. Esto puede venir de cualquier lado. Puede venir de mí, escribiendo estas palabras, puede venir a través de una sonrisa, un libro que te conmueve, un amigo o incluso un ángel amigo tal como Sofía.

Sigue respirando, sigue descubriendo. Amorosamente, Lea

Traducido por Maribel González – Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

© 2008, Lea Hamann, Königstein im Taunus, Alemania
Este artículo es parte de la página web www.es.eelea.com
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