| ¡Hola Quietud! |
|
|
| Artículos |
| Escrito por Lea Hamann |
| Miércoles, 14. Octubre 2009 |
|
Ultimamente he escuchado de muchos de mis clientes – especialmente de aquellos que han elegido permitir el regreso de la Energía femenina a su vida – que de repente existen Fases de Quietud en su vida. Un nuevo ritmo surge; una danza entre momentos de enorme inspiración y creatividad, seguidas por momentos de hacer nada, de una gran necesidad de quietud. Para mí este ritmo, esta oscilación entre actividad e inactividad es tanto una parte de mi vida que pocas veces pienso en ello. Simplemente noto cómo la Energía Femenina es encarnada en estos ritmos – algo que aceptamos bastante fácilmente en los cambios de las estaciones, las fases de la luna e incluso en los ritmos naturales de nuestros cuerpos. Quizás el regreso de estos ritmos naturales parece tan desconocido porque por mucho tiempo sólo la energía masculina nos estaba guiando. Y la energía masculina fluye mucho más recta y pareja. Esto no es mejor o peor – simplemente diferente. Qué lástima, que por tanto tiempo pensamos que todo el mundo tenía que seguir esto. Qué lastima, que tan a menudo nos forzamos a nosotros mismos a trabajar todo el tiempo, a ser productivos todo el tiempo, a estar activos todo el tiempo. Ya de niña había empezado a remplazar las fases de quietud que no tenían un espacio natural en mi vida con extensivas fases prolongadas de enfermedad. La enfermedad era la única manera para mí de permitirme sentirme a gusto durante algún tiempo. Continué con esto durante años: semanas de actividad y luego un resfriado. Luego me activaba de nuevo y después de eso una gripe. Nunca creí que podía voluntariamente retirarme y entrar en la quietud – sin estar enferma.
Cuando decidí que no quería estar enferma tan a menudo realmente empecé a reflexionar sobre ello. De repente el significado de estar enferma se hizo evidente para mí, el significado de estas fases. No eran porque me gustaba tener un resfriado, sino porque me permitía a mí misma acurrucarme y descansar en el sofá con la sensación de que ahora mismo no tengo que hacer nada. Entre más comencé a conectarme con mis propios ritmos naturales, menos necesitaba los padecimientos. Y es interesante ver que soy mucho más eficiente y capaz de dejar que mucho más energía fluya cuando sigo mi propio ritmo.
También descubrí que es una cualidad de la Energía Femenina el realmente sumergirme profundamente en la quietud para ponerme en contacto con lo Nuevo. Lo que sea que esto Nuevo pudiera ser. Para estar presente en el momento y dejar que lo Nuevo llegue a raudales. Desde afuera podría parecer que uno no está haciendo nada pero dentro de uno mismo está dejando que tantos nuevos potenciales y tanta nueva energía lleguen a raudales. Siento nuestro trabajo creciendo y a la abundancia fluyendo. Y dejo que suceda. También es importante vivir la vida en nuestro ritmo natural para el proceso de sanación, para la integración de aspectos perdidos. ¿Cuándo regresarán nuestros aspectos perdidos al hogar si nunca estamos en quietud? ¿Cómo puede nuestro cuerpo rejuvenecerse y liberar viejas energías? ¿Cómo podemos ponernos en contacto más profundo con nuestra propia alma? Mi propio ritmo es el mejor dirigente que pueden imaginar. Y entre más escucho a este ritmo más mi vida entera calza en su lugar. Hay días llenos de citas, donde el teléfono no deja de sonar y un correo electrónico entra justo después de otro. Y entonces hay días cuando se presenta la quietud. Por dentro y por fuera. No hay nada que hacer. Es una clase de amor que me doy a mí misma. Algunos de mis clientes se preguntan por qué comienzo mis sesiones tanto más tarde en el invierno que en el verano. Hasta la mente dice que a las ocho tiene que ser a las ocho – no es cierto. Es amoroso considerar lo que es cómodo para mí, donde me siento cómoda. Y yo sé que después de cada invierno viene el verano de nuevo. Y que después de cada periodo de quietud nueva actividad surge trayendo con ello el gozo de ser creativa. Hoy en día le doy la bienvenida a los momentos de inactividad y quietud. Sé lo que se siente bien para mí en estos tiempos. Sé cuánto puedo manejar y qué es mejor dejar hasta que una fase de actividad regrese. ¿Cómo manejas tú tus momentos de inactividad y quietud? ¿Todavía tienes que llegar a tu vida por medio del padecimiento o alcanzando el punto donde “todo es demasiado, ya no lo soporto? ¿O amas tu quietud y la aprecias? Hay tanto que descubrir en estos tiempos de quietud. Sofía nos invita a experimentar lo que realmente significa la quietud y cuánto gozo ello puede traer.
Traducido al español por Maribel González – Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
© 2008, Lea Hamann, Königstein im Taunus, Alemania Este artículo es parte de la página web www.eelea.com Puede distribuir este texto libremente de modo no-lucrativo. (Para cualquier otro uso por favor contactar al autor.) Por favor incluir la información en su totalidad, incluyendo estas notas al pie de página. |


